En la plaça de Sortidor, los niños y las cacas de perro conviven en harmonía… gracias a personas como esta, que se sienta tan tranquila y deja que su perro haga lo que quiera.
En la plaça de Sortidor, los niños y las cacas de perro conviven en harmonía… gracias a personas como esta, que se sienta tan tranquila y deja que su perro haga lo que quiera.
Seguimos con la Avinguda Paral·lel, aquí vemos al perro “in fraganti” y como su propietario pasa de recoger sus cacas.
Este señor hace ver que su perro no hace nada, dejando que se mee en las motos y sin recoger las cacas que deja por su paso.
En el carrer Blesa vive un tipo que deja que su perro cague a pocos metros de su portal, y no recoge las cacas de su perro. Y eso que los niños juegan allí, en medio de los excrementos y orines de perro.
Una chica que lleva rastas en el pelo, va por la calle con sus dos perros, que van sueltos y cagándose en donde les plazca.
